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Reseña de libro: Los trabajadores han luchado, lucharán
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- 20 Noviembre 2021 290 visitas
Reseña literaria: Yuri Suhl, They Fought Back. The Story of the Jewish Resistance in Nazi Germany. [Ellos Resistieron. La Historia de la Resistencia Judía en Alemania Nazi]
Los campos de concentración y genocidio son parte integral de la economía política del sistema capitalista, y cada poder capitalista imperialista. En EE.UU., desde las campañas de exterminio contra las naciones indígenas de lo que ahora es América del Norte hasta miles de japoneses-americanos durante la segunda guerra mundial, están enterradas, tapadas, o hasta envueltas en disculpas tortuosas de parte de la prensa patronal. Hoy, mientras los patrones estadounidenses encarcelan en campos a miles y miles de refugiados desde Haití a América Latina, no es suficiente conocer y aprender de estas atrocidades contra la clase trabajadora.
Depende de los trabajadores armarse con la rica y militante historia de resistencia de los trabajadores. Hace mas de medio siglo, un autor hizo exactamente eso, escribió una historia de resistencia y rebelión dentro de uno de los periodos mas obscuros de la historia de la clase trabajadora. Para los comunistas, esta es un manual.
El capitalismo fascista puede ser tomado
En 1967, Yuri Suhl recopilo recuentos de resistencia al nazismo durante la segunda guerra mundial. Su propósito era disipar los mitos que los judíos europeos eran pasivos y nunca lucharon contra los fascistas nazis. Casi todos los recuentos son de lideres de la resistencia menos conocidos. Ellos son honestos, y aunque escritas desde una perspectiva nacionalista, Suhl y los autores enfatizan el liderato y comunista y de base.
Lo que cuenta Alexander Pechersky, un comandante del Ejercito Rojo, quien dirigió la revuelta en el campo de la muerte Sobibor, vale la pena repetirlo. Demuestra que, aun en situaciones desesperadas, teniendo confianza en la clase trabajadora y una base política fuerte, se puede derrotar a los fascistas aun en sus propios bastiones.
El campo Sobibor en el este de Polonia era la ultima parada para los judíos deportados de Polonia, Checoslovaquia, Holanda, Francia, Austria, y después la Unión Soviética. Los nazis asesinaban hasta 15,000 por día. Quienes quedaban laboraba desde las 5 am a las 8 pm, apenas sobreviviendo con pan y cebada enmohecida. La tifoidea era rampante y los guardias nazis ejecutaban a quienes la contrajeran. Golpeaban a los trabajadores sistemáticamente con látigos y los forzaban a contar sus mismos latigazos. Para el resto, los niños, ancianos y la mayoría de las mujeres, no había trabajo, solo muerte.
Pechersky, teniente del Ejercito Rojo, llego a Sobibor en septiembre de 1943, desde Minsk, el primer transporte de la Unión Soviética. Él y otros 80 hombres se libraron de los hornos; no se volvió a ver al resto. Inicialmente sufrió una depresión severa y pesadillas, pero pronto lo dejo atrás para empezar a planear su escape y construir una base.
Los nazis llevaban a cabo ejecuciones masivas como represalia por los intentos de escape. Pechersky pensaba que todos deberían escapar y confiaba en los trabajadores para que el escape fuera posible. Se alió con otros dos jóvenes trabajadores, uno de ellos, cuyo padre era comunista, le ayudo a organizar las discusiones políticas en las barracas, lo cual describe así:
Para quienes no entienden ruso, Shloime traducía al Yiddish. Ellos traducían para ellos mismos al alemán y holandés…los habitantes de las barracas se sentaban en las literas de abajo junto a los “estonianos” (así nos decían a quienes veníamos de la Unión Soviética). Estaban hambrientos, exhaustos de la dura faena, sus cuerpos marcados por los latigazos; estaban condenados a morir. Sin embargo, era suficiente un pequeño descanso, unos momentos de paz, y nuestro espíritu se levantaba nuevamente. En especial aquí, en la compañía de mujeres, con sus espaldas derechas, sus ojos brillaban, reían en voz alta, y dondequiera que miraras, una conversación amena se llevaba a cabo. Y ¿Qué discutían ahí? Hablaban sobre la guerra y sus perspectivas; sobre países y ciudades; sobre ciencia y tecnología; sobre el teatro; música, y literatura; sobre las contradicciones en la naturaleza humana y sobre el futuro de la humanidad; aquí cantaban, lloraban, y se besaban; aquí los sentimientos de amor y celos estaban siempre; todas las emociones que hace que el corazón humano se ilumine y acelere su pulso, encontró su expresión aquí. (pp. 20,22).
Lo mas sorprendente era la falta de cinismo de Pechersky. Tenia una razón “objetiva” para sentirse desesperanzado, pero no lo estaba. A pesar de todo, muchos reclusos continuaron creyendo la mentira de Hitler, que sus vidas serian salvadas, esto daba pie a ideas derrotistas que nacían del miedo. Mientras exista el capitalismo siempre habrá algunos trabajadores que se sentirán así, una lección que debemos recordar siempre.
La lista de Pechersky
En la década de 1990, una taquillera película de Hollywood, La Lista de Schindler, glorifico al oficial nazi que se compadeció de los prisioneros judíos que eran masacrados. Trabajando dentro del sistema nazi y a través de sobornos, hizo una lista de aquellos que podría salvar haciéndolos trabajar en una fabrica que dirigía, con los pobres prisioneros judíos que no tenían control sobre su futuro. En un claro contraste a esta pasividad, en Sobibor, la “lista de Pechersky” incluía a trece oficiales nazis asesinados de antemano con hachas y cuchillos hechos por el Ejercito Rojo o prisioneros judíos. También decidieron que cualquier preso que los traicionara seria asesinado. Antes y durante la revuelta, en secreto y cuidadosamente, se cavaron túneles, se tomaron las armas de los nazis muertos, y las líneas telefónicas fueron cortadas.
Durante la revuelta en octubre de 1943, todos los 600 presos escaparon. Cerca de 400 lograron mantenerse fuera del campo, pero, casi la mitad murieron debido a las minas terrestres. Perseguidos por el aire, la SS, policía y miles de tropas, algunos fueron asesinados. Fascistas polacos asesinaron a otros mas – estos son los anticomunistas Armija Krajowa el “ejercito nacional” del anticomunista y antisemita “gobierno en el exilio” polaco en Londres, donde son “héroes’ en la Polonia capitalista de hoy. Aun así, algunos pudieron escapar, y el grupo de 60 hombres y mujeres de Pechersky lograron contactar con los “partisanos” soviéticos, o guerrillas comunistas.
Antes de la revuelta, en una de las discusiones de Alexander Pechersky en las barracas, fue bombardeado de preguntas sobre liberación y el estado de la guerra. Una persona le pregunto, “si hay tantos partisanos, ¿Por qué no atacan nuestro campo? Pechersky contesto, “Los partisanos tienen sus tareas. Nadie puede hacer nuestro trabajo por nosotros”. Los presos aceptaron la idea y la acogieron. Su auto-suficiencia colectiva era una parte de la estrategia. Entendieron – como la clase trabajadora de hoy debe comprender – que depende de nosotros hacer el cambio.
Rebeldes de Auschwitz traicionados por los capitalistas estadounidense y británicos
Contrario a Sobibor, también hubo un escape de Auschwitz. Los escapados llegaron hasta el Vaticano, contactaron con el ministro de relaciones exteriores británico y el presidente Roosevelt para tratar de convencerlos de bombardear los crematorios y líneas de transporte ferroviarias. Todos rehusaron.
John J. McCoy, Asistente secretario de Guerra de EE.UU. le dijo al Congreso Mundial Judío:
…Después de estudiarlo, es claro que dicha operación podría ser ejecutada solo por una desviación considerable de apoyo aéreo esencial para el éxito de nuestras fuerzas ahora envueltas en operaciones decisivas en otros lados, y en todo caso, podría ser de dudosa eficacia por lo que no justifican el uso de esos recursos [!!!] [Encyclopedia Britannica, https://www.britannica.com/topic/Why-wasnt-Auschwitz-bombed-717594]
Esos campos de muerte funcionaban con conocimiento directo y complicidad de los aliados. Esos agentes del capital no estaban interesados en salvar las vidas de judíos, comunistas, sindicalistas, ni nadie que estuviera en los campos. La estrategia de los rebeldes de Auschwitz, de confiar en la ayuda de los patrones, esperando y negociando, costo mas vidas.
Lecciones de Sobibor
Cuando los trabajadores confiamos en nosotros mismos, podemos lograr nuestros objetivos, pero cuando confiamos en los agentes de la burguesía, falsos sindicatos y putrefactos políticos de todos los partidos, estamos perdidos. Esta es la lección principal para la clase trabajadora internacional en este periodo de desarrollo del fascismo como un sistema mundial.
Conforme el fascismo se desarrolla en EE.UU. y sus rivales imperialistas China y Rusia, los campos de refugiados de hoy podrían servir de prisiones para todos los trabajadores y quienes se rebelen, y debemos aprender de la experiencia de nuestra clase en Sobibor.
El nazismo fue derrotado por el heroísmo de la clase trabajadora durante esos seis años de guerra mundial. Pero, aunque el nazismo fue derrotado, el capitalismo no. Los imperialistas que se unieron a la Unión Soviética solo hasta que pudieran derrotar a sus rivales imperialistas, los nazis alemanes, los fascistas italianos, siguieron instalando regímenes para asesinar y aterrorizar a trabajadores por toda América Latina el Caribe, África y Asia. Y aun lo hacen. Mas trabajadores han sido asesinados por regímenes fascistas instalados y financiados por estos imperialistas, que los asesinados por los nazis alemanes, los fascistas italianos, y sus aliados durante la segunda guerra mundial. Muchos de los refugiados que se atreven a hacer el horrible viaje a las fronteras estadounidense y de la Unión Europea hoy, están escapando de estos regímenes fascistas, es nuestro deber hoy, como comunistas en el Partido Laboral Progresista, aprender del pasado – las victorias y los errores – y terminar el trabajo.
En todo el mundo, hay millones de trabajadores que no se van a dejar ser arreados hacia los campos de muerte. Pero, los malditos patrones y sus lacayos nunca podrán ser derrotados a menos que nos organicemos ahora, con el espíritu de los luchadores en Sobibor, para acabar con todos los campos y todo su sistema capitalista, por una revolución comunista.
Los campos de concentración y genocidio son parte integral de la economía política del sistema capitalista, y cada poder capitalista imperialista. En EE.UU., desde las campañas de exterminio contra las naciones indígenas de lo que ahora es América del Norte hasta miles de japoneses-americanos durante la segunda guerra mundial, están enterradas, tapadas, o hasta envueltas en disculpas tortuosas de parte de la prensa patronal. Hoy, mientras los patrones estadounidenses encarcelan en campos a miles y miles de refugiados desde Haití a América Latina, no es suficiente conocer y aprender de estas atrocidades contra la clase trabajadora.
Depende de los trabajadores armarse con la rica y militante historia de resistencia de los trabajadores. Hace mas de medio siglo, un autor hizo exactamente eso, escribió una historia de resistencia y rebelión dentro de uno de los periodos mas obscuros de la historia de la clase trabajadora. Para los comunistas, esta es un manual.
El capitalismo fascista puede ser tomado
En 1967, Yuri Suhl recopilo recuentos de resistencia al nazismo durante la segunda guerra mundial. Su propósito era disipar los mitos que los judíos europeos eran pasivos y nunca lucharon contra los fascistas nazis. Casi todos los recuentos son de lideres de la resistencia menos conocidos. Ellos son honestos, y aunque escritas desde una perspectiva nacionalista, Suhl y los autores enfatizan el liderato y comunista y de base.
Lo que cuenta Alexander Pechersky, un comandante del Ejercito Rojo, quien dirigió la revuelta en el campo de la muerte Sobibor, vale la pena repetirlo. Demuestra que, aun en situaciones desesperadas, teniendo confianza en la clase trabajadora y una base política fuerte, se puede derrotar a los fascistas aun en sus propios bastiones.
El campo Sobibor en el este de Polonia era la ultima parada para los judíos deportados de Polonia, Checoslovaquia, Holanda, Francia, Austria, y después la Unión Soviética. Los nazis asesinaban hasta 15,000 por día. Quienes quedaban laboraba desde las 5 am a las 8 pm, apenas sobreviviendo con pan y cebada enmohecida. La tifoidea era rampante y los guardias nazis ejecutaban a quienes la contrajeran. Golpeaban a los trabajadores sistemáticamente con látigos y los forzaban a contar sus mismos latigazos. Para el resto, los niños, ancianos y la mayoría de las mujeres, no había trabajo, solo muerte.
Pechersky, teniente del Ejercito Rojo, llego a Sobibor en septiembre de 1943, desde Minsk, el primer transporte de la Unión Soviética. Él y otros 80 hombres se libraron de los hornos; no se volvió a ver al resto. Inicialmente sufrió una depresión severa y pesadillas, pero pronto lo dejo atrás para empezar a planear su escape y construir una base.
Los nazis llevaban a cabo ejecuciones masivas como represalia por los intentos de escape. Pechersky pensaba que todos deberían escapar y confiaba en los trabajadores para que el escape fuera posible. Se alió con otros dos jóvenes trabajadores, uno de ellos, cuyo padre era comunista, le ayudo a organizar las discusiones políticas en las barracas, lo cual describe así:
Para quienes no entienden ruso, Shloime traducía al Yiddish. Ellos traducían para ellos mismos al alemán y holandés…los habitantes de las barracas se sentaban en las literas de abajo junto a los “estonianos” (así nos decían a quienes veníamos de la Unión Soviética). Estaban hambrientos, exhaustos de la dura faena, sus cuerpos marcados por los latigazos; estaban condenados a morir. Sin embargo, era suficiente un pequeño descanso, unos momentos de paz, y nuestro espíritu se levantaba nuevamente. En especial aquí, en la compañía de mujeres, con sus espaldas derechas, sus ojos brillaban, reían en voz alta, y dondequiera que miraras, una conversación amena se llevaba a cabo. Y ¿Qué discutían ahí? Hablaban sobre la guerra y sus perspectivas; sobre países y ciudades; sobre ciencia y tecnología; sobre el teatro; música, y literatura; sobre las contradicciones en la naturaleza humana y sobre el futuro de la humanidad; aquí cantaban, lloraban, y se besaban; aquí los sentimientos de amor y celos estaban siempre; todas las emociones que hace que el corazón humano se ilumine y acelere su pulso, encontró su expresión aquí. (pp. 20,22).
Lo mas sorprendente era la falta de cinismo de Pechersky. Tenia una razón “objetiva” para sentirse desesperanzado, pero no lo estaba. A pesar de todo, muchos reclusos continuaron creyendo la mentira de Hitler, que sus vidas serian salvadas, esto daba pie a ideas derrotistas que nacían del miedo. Mientras exista el capitalismo siempre habrá algunos trabajadores que se sentirán así, una lección que debemos recordar siempre.
La lista de Pechersky
En la década de 1990, una taquillera película de Hollywood, La Lista de Schindler, glorifico al oficial nazi que se compadeció de los prisioneros judíos que eran masacrados. Trabajando dentro del sistema nazi y a través de sobornos, hizo una lista de aquellos que podría salvar haciéndolos trabajar en una fabrica que dirigía, con los pobres prisioneros judíos que no tenían control sobre su futuro. En un claro contraste a esta pasividad, en Sobibor, la “lista de Pechersky” incluía a trece oficiales nazis asesinados de antemano con hachas y cuchillos hechos por el Ejercito Rojo o prisioneros judíos. También decidieron que cualquier preso que los traicionara seria asesinado. Antes y durante la revuelta, en secreto y cuidadosamente, se cavaron túneles, se tomaron las armas de los nazis muertos, y las líneas telefónicas fueron cortadas.
Durante la revuelta en octubre de 1943, todos los 600 presos escaparon. Cerca de 400 lograron mantenerse fuera del campo, pero, casi la mitad murieron debido a las minas terrestres. Perseguidos por el aire, la SS, policía y miles de tropas, algunos fueron asesinados. Fascistas polacos asesinaron a otros mas – estos son los anticomunistas Armija Krajowa el “ejercito nacional” del anticomunista y antisemita “gobierno en el exilio” polaco en Londres, donde son “héroes’ en la Polonia capitalista de hoy. Aun así, algunos pudieron escapar, y el grupo de 60 hombres y mujeres de Pechersky lograron contactar con los “partisanos” soviéticos, o guerrillas comunistas.
Antes de la revuelta, en una de las discusiones de Alexander Pechersky en las barracas, fue bombardeado de preguntas sobre liberación y el estado de la guerra. Una persona le pregunto, “si hay tantos partisanos, ¿Por qué no atacan nuestro campo? Pechersky contesto, “Los partisanos tienen sus tareas. Nadie puede hacer nuestro trabajo por nosotros”. Los presos aceptaron la idea y la acogieron. Su auto-suficiencia colectiva era una parte de la estrategia. Entendieron – como la clase trabajadora de hoy debe comprender – que depende de nosotros hacer el cambio.
Rebeldes de Auschwitz traicionados
por los capitalistas
estadounidense y británicos
Contrario a Sobibor, también hubo un escape de Auschwitz. Los escapados llegaron hasta el Vaticano, contactaron con el ministro de relaciones exteriores británico y el presidente Roosevelt para tratar de convencerlos de bombardear los crematorios y líneas de transporte ferroviarias. Todos rehusaron.
John J. McCoy, Asistente secretario de Guerra de EE.UU. le dijo al Congreso Mundial Judío:
…Después de estudiarlo, es claro que dicha operación podría ser ejecutada solo por una desviación considerable de apoyo aéreo esencial para el éxito de nuestras fuerzas ahora envueltas en operaciones decisivas en otros lados, y en todo caso, podría ser de dudosa eficacia por lo que no justifican el uso de esos recursos [!!!] [Encyclopedia Britannica, https://www.britannica.com/topic/Why-wasnt-Auschwitz-bombed-717594]
Esos campos de muerte funcionaban con conocimiento directo y complicidad de los aliados. Esos agentes del capital no estaban interesados en salvar las vidas de judíos, comunistas, sindicalistas, ni nadie que estuviera en los campos. La estrategia de los rebeldes de Auschwitz, de confiar en la ayuda de los patrones, esperando y negociando, costo mas vidas.
Lecciones de Sobibor
Cuando los trabajadores confiamos en nosotros mismos, podemos lograr nuestros objetivos, pero cuando confiamos en los agentes de la burguesía, falsos sindicatos y putrefactos políticos de todos los partidos, estamos perdidos. Esta es la lección principal para la clase trabajadora internacional en este periodo de desarrollo del fascismo como un sistema mundial.
Conforme el fascismo se desarrolla en EE.UU. y sus rivales imperialistas China y Rusia, los campos de refugiados de hoy podrían servir de prisiones para todos los trabajadores y quienes se rebelen, y debemos aprender de la experiencia de nuestra clase en Sobibor.
El nazismo fue derrotado por el heroísmo de la clase trabajadora durante esos seis años de guerra mundial. Pero, aunque el nazismo fue derrotado, el capitalismo no. Los imperialistas que se unieron a la Unión Soviética solo hasta que pudieran derrotar a sus rivales imperialistas, los nazis alemanes, los fascistas italianos, siguieron instalando regímenes para asesinar y aterrorizar a trabajadores por toda América Latina el Caribe, África y Asia. Y aun lo hacen. Mas trabajadores han sido asesinados por regímenes fascistas instalados y financiados por estos imperialistas, que los asesinados por los nazis alemanes, los fascistas italianos, y sus aliados durante la segunda guerra mundial. Muchos de los refugiados que se atreven a hacer el horrible viaje a las fronteras estadounidense y de la Unión Europea hoy, están escapando de estos regímenes fascistas, es nuestro deber hoy, como comunistas en el Partido Laboral Progresista, aprender del pasado – las victorias y los errores – y terminar el trabajo.
En todo el mundo, hay millones de trabajadores que no se van a dejar ser arreados hacia los campos de muerte. Pero, los malditos patrones y sus lacayos nunca podrán ser derrotados a menos que nos organicemos ahora, con el espíritu de los luchadores en Sobibor, para acabar con todos los campos y todo su sistema capitalista, por una revolución comunista.J
Reformas de Biden conducen a la guerra
La Cámara de Representantes, encabezada por demócratas, servidores del ala liberal del dinero viejo de los capitalistas / imperialistas estadounidenses, votó para incluir una disposición de inmigración en el proyecto de ley, Build Back Better de Jim Crow Joe Biden. Aparte del hecho de que el parlamentario del Congreso puede excluir la disposición, el debate en el Senado, ya sea que el proyecto de ley sea aprobado o no, intensificará aún más el miedo, la represión, el uso de chivos expiatorios racistas y la explotación de los trabajadores inmigrantes. Que significa todo esto?
El llamado Plan C infundirá temporalmente a la economía capitalista con trabajadores “encadenados” de bajos salarios para cubrir la escasez momentánea de empleos, garantizar enormes ganancias para las empresas y ayudar en la estrategia liberal para controlar la inflación. La “reforma migratoria” posicionará a los trabajadores jóvenes para que sirvan como carne de cañón en la próxima guerra. Se intensificarán las horribles condiciones fascistas en la frontera. La provisión en el proyecto de ley es un gran ataque fascista contra la clase trabajadora, dejando a los trabajadores inmigrantes vulnerables a la deportación al final de cinco a diez años.
Las migajas que arrojan estos lobos liberales con piel de oveja son dulces, pero ciertamente están envenenadas. Los compañeros que participan en grupos pro-inmigrantes, grupos comunitarios, sindicatos, escuelas, etc. deben intensificar la lucha por la amnistía mientras luchamos dentro del movimiento que enfrenta reformas interminables en beneficio de los capitalistas. Es difícil de hacer, pero debemos hacerlo mientras agudizamos la lucha para unir a la clase trabajadora, hombres, mujeres, negros, latinos, asiáticos, blancos, inmigrantes y trabajadores de diferentes orígenes y orientación sexual. Debemos redoblar nuestra confianza en la clase trabajadora mientras luchamos contra las ilusiones en las reformas patronales y por la necesidad de estar en la lucha prolongada por la revolución comunista y el poder obrero.
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Padres del Partido organizan campaña de vacunación
Los comunistas tienen la perspectiva tanto de organizarse contra el capitalismo como de construir lazos en la clase trabajadora. Muchos han escrito sobre la creación de conexiones en el trabajo, en los sindicatos y en las escuelas. Los padres también pueden construir estos lazos dentro de las comunidades de sus hijos luchando contra el racismo y haciendo política personal.
Recientemente, las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) tuvieron un “Día de Concientización sobre las Vacunas” y se cerró la escuela para que los niños en edad de primaria pudieran vacunarse. Pero si bien varias escuelas privadas en el North Side organizaron eventos de vacunación masiva en sus escuelas para niños y padres, casi ninguna escuela pública de Chicago había planeado eventos similares.
De hecho, el Departamento de Salud y la Junta de Educación de Chicago afirmaron que los eventos de vacunación escolar no habían funcionado en otros lugares y no hicieron ningún esfuerzo intencional para crear estas oportunidades.
Sin embargo, una escuela que atiende al 80 por ciento de estudiantes de la clase trabajadora y muchos estudiantes de habla hispana siguió adelante de todos modos, bajo el liderazgo de un padre del Partido Laboral Progresista (PLP). Organizamos una farmacia para venir ese día y vacunar tanto a niños como a adultos. Para responder preguntas y aumentar el conocimiento y la confianza en la vacuna, realizamos un evento de preguntas y respuestas con un médico bilingüe durante la semana anterior al evento. El día del evento, trajimos pancartas, globos, bocadillos e incluso recibimos cobertura de noticias.
Tener esto en el vecindario funcionó bien: 127 personas fueron vacunadas, incluidos algunos vecinos cuyos hijos no asistieron a la escuela pública. Mientras tanto, en una rica escuela privada, se vacunaron 600 personas en un día.
La disparidad en las muertes relacionadas con Covid-19, ha sido bien documentada ahora y parece que CPS y el Departamento de Salud de Chicago están más que felices de permitir que eso continúe. El PLP se está organizando para cambiar estas decisiones racistas y construir un poder comunitario multirracial para que los trabajadores y los padres puedan estar a cargo la próxima vez y brindarles a todos la atención que necesitan.
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Editorial: Gobernantes estadounidenses piratean Facebook para instalar el fascismo
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- 06 Noviembre 2021 221 visitas
Mientras los jefes liberales estadounidenses intensifican sus ataques contra el gigante tecnológico Facebook (ahora rebautizado como “Meta”), su pretensión de “proteger la democracia” contra el “terrorismo interno” es de hecho un ejercicio de control estatal y dictadura capitalista. A medida que Estados Unidos acelera hacia un fascismo más abierto y un conflicto global, sus gobernantes deben, ante todo, disciplinar a su propia clase.
Cuando la denunciante Frances Haugen filtró miles de documentos a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), reveló lo que en su mayoría eran secretos a voces: la humillación sexista de Facebook de las adolescentes en Instagram; su mercado abierto para el tráfico sexual de mujeres y niños; su cruel promoción del racismo de cebo de clics (CNN, 28/10). Este es el negocio habitual en el mundo de las redes sociales con las máximas ganancias. Lo nuevo es la urgencia de los jefes liberales de tomar medidas enérgicas contra multimillonarios como el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, y obligarlos a alinearse con la agenda de los gobernantes.
Para comprender el movimiento de los liberales hacia el fascismo, la respuesta natural del capitalismo en crisis, debemos mirar la división cada vez más profunda dentro de la clase dominante de Estados Unidos. Los grandes fascistas, los capitalistas financieros que representan a los jefes más ricos y las corporaciones multinacionales más poderosas, son los arquitectos de un orden mundial imperialista que ha dominado desde la Segunda Guerra Mundial. Los Pequeños Fascistas, el ala de oposición movilizada por Donald Trump, obtienen la mayor parte de sus ganancias a nivel nacional y se oponen a impuestos más altos para la próxima gran guerra. Está en juego el futuro del imperialismo estadounidense.
Con su imperio en declive, los grandes fascistas no renunciarán al dominio mundial sin luchar, muy probablemente con el archirrival capitalista China. Para prepararse para la guerra, los gobernantes recurren al fascismo, primero para disciplinar y unificar sus propias filas, luego para controlar a la clase trabajadora. Para defender su sistema de amenazas internas y externas, deben utilizar todos los instrumentos de su aparato estatal, incluidos Internet y las redes sociales. Las investigaciones del gobierno de Estados Unidos sobre Facebook son un paso hacia la organización de toda la sociedad mientras se construye el patriotismo y el nacionalismo para la guerra imperialista. Es por eso que el Partido Laboral Progresista lucha para que nuestra clase rechace el fascismo y luche por una alternativa comunista.
El martillo disciplinario conduce al fascismo
Si bien Zuckerberg se inclina hacia los grandes fascistas, su individualismo miope lo hace poco confiable. Donó $ 419 millones para obtener el voto demócrata en 2020 (NY Post, 14/10) y financió la fallida iniciativa de la escuela autónoma de Newark, un proyecto favorito de los jefes liberales. Pero, sobre todo, Zuckerberg está a favor de Zuckerberg. Es el accionista mayoritario de una empresa valorada en más de 900.000 millones de dólares. Los algoritmos de Facebook están diseñados para generar el máximo de me gusta, acciones, atención e ingresos publicitarios. Dada la esencia racista y sexista de la sociedad capitalista, era inevitable que racistas y sexistas, que representaban a fascistas grandes y pequeños, dominaran la plataforma.
Para los gobernantes liberales de Estados Unidos, controlar a los capos de la tecnología no es nada nuevo. En 1998, bajo la presidencia de Bill Clinton, el Departamento de Justicia entabló una demanda antimonopolio contra Microsoft para obligar a Bill Gates a entrar en la tienda del capital financiero. Ahora las redes sociales son las que están bajo la pistola. En las carreras presidenciales de 2016, los jefes liberales se mantuvieron indefensos mientras Trump expandía y armaba sus seguidores a través de Twitter. Se enfurecieron cuando Facebook permitió que los piratas informáticos rusos ayudaran a lanzar a Trump y a los pequeños fascistas a la elección. Están decididos a no dejar que vuelva a suceder.
El dilema de los grandes fascistas es que las redes sociales son mucho más difíciles de dominar que los viejos medios de las redes de televisión y periódicos como el New York Times. Después de la insurrección del 6 de enero en el Capitolio en Washington, los gobernantes exprimieron a Twitter y Facebook para sacar a Trump de sus plataformas. De la evidencia de la audiencia del Congreso del mes pasado, donde Haugen fue el testigo estrella, se avecinan movimientos más agresivos.
Las redes sociales lastiman a la clase trabajadora
Bajo el capitalismo, todo lo que podría haber sido un bien social, como poder estar conectado con personas lejanas, se convierte en su opuesto. Como herramienta con fines de lucro, las redes sociales:
Genera violencia racista. Para muchos trabajadores, Facebook ES su Internet y su principal fuente de noticias. Junto con WhatsApp, ha fomentado la limpieza étnica en Etiopía (harvardpolitics.com, 4/19), la violencia contra los trabajadores musulmanes en India (Slate, 26/10) y el genocidio contra la clase obrera Rohingya en Myanmar, una campaña que “ha llevó al asesinato, la violación y la migración forzada” (New York Times, 6/11/18).
Trata de trabajadoras. En Arabia Saudita y Kuwait, Facebook sirve a sabiendas como un mercado para la esclavitud: “el reclutamiento, ... compra y venta de trabajadores domésticos” (BBC, 23/9).
Difunde mentiras anticientíficas y teorías de conspiración. “Facebook ha facilitado la difusión de información errónea [incluidas las falsedades contra la vacunación], el discurso de odio y la polarización política” (The Atlantic, 25/10). Con respecto a la “información errónea de las elecciones combustible”, un exempleado señaló que “los amplificamos y les damos una distribución más amplia” (NYT, 10/26).
Alimenta el sexismo y la alienación. “El consumo pasivo de contenido que objetiva sexualmente en los sitios de redes sociales ... resulta en una menor satisfacción corporal y autoestima, particularmente en las mujeres” (Frontiers in Psychology, 8/25). Los adolescentes que usan las redes sociales con regularidad tienen tres veces más probabilidades de sentirse socialmente aislados (NPR, 6/3/17).
Reprime las luchas. Tras el asesinato policial de Freddie Gray en Baltimore, la policía utilizó plataformas de redes sociales para mapear, identificar y arrestar a los manifestantes (The Verge, 11/10/16). Hicieron lo mismo después de las rebeliones del verano de 2020. A medida que aumente el fascismo, los trabajadores militantes y los comunistas en particular serán acosados y atacados. Claramente, no podemos usar la organización en línea para reemplazar la construcción de bases de la vida real y la inmersión en la vida de los trabajadores.
Fascismo y la rivalidad interimperialista
Los patrones imperialistas en China (y Rusia) tienen una gran ventaja sobre los grandes fascistas en los Estados Unidos: una clase dominante unificada que controla rígidamente las redes sociales y los medios en general.
Entonces, ¿cómo podría ser un peligro para la clase trabajadora internacional el hecho de que los patrones estadounidenses derroten a estas podridas redes sociales? El enemigo de nuestro enemigo no es nuestro aliado. Así como el ala principal del capital financiero lucha para acabar con el contenido de los pequeños fascistas, también acabará con cualquier disidencia que esté en desacuerdo con su agenda de guerra patriótica, incluido el DESAFÍO. El ataque a Facebook es un precedente para un ataque mucho más amplio contra la clase trabajadora.
Del caos viene el fascismo, pero la noche oscura tendrá su fin
No podemos permitirnos el lujo de ser complacientes. Un Estados Unidos debilitado no es una oportunidad automática para la clase trabajadora. De la desesperación de los patrones surge el fascismo. Los trabajadores debemos armarnos con la política comunista, un Partido Laboral Progresista de masas y un ejército rojo combativo. Mientras levantamos nuestra bandera roja en alto, ¡la levantamos con el DESAFÍO en la mano! Sólo una revolución comunista, el conflicto final, liberará a nuestra clase. Mucho después de que los Zuckerberg del mundo y sus miles de millones hayan sido destruidos, es una historia que nos contaremos a nosotros mismos, con los medios comunistas dirigidos por y para la clase trabajadora.
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Batalla de Leningrado: liderados por los Comunistas Derrota a los Nazis
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- 06 Noviembre 2021 273 visitas
Escritores anticomunistas describen la resistencia a los nazis, en Leningrado, durante la segunda guerra mundial, como una simple muestra de la valentía y fortaleza que los trabajadores mostraron ante tanto sufrimiento y adversidad. Casi nada mencionan del papel que jugo el Partido Comunista de la Unión Soviética.
No es por error, después de todo, la prensa capitalista y sus “eruditos” están ahí para proveer propaganda de los patrones estadounidenses. Ellos no desean que los trabajadores sepan que las ideas y el liderato comunista fueron indispensables para la derrota de los nazis en la segunda guerra mundial y que hoy, el liderato y las ideas comunistas también son indispensables para derrotar el racismo, fascismo y las guerras imperialistas. Conforme guerras regionales ocurren en todo el globo, el clima y la guerra mundial amenazan al planeta, y la pandemia y hambrunas devastan al mundo, nos damos cuenta que el capitalismo ha fallado para los trabajadores. Necesitamos el comunismo, donde los trabajadores dirijan la sociedad. La derrota de los nazis en Leningrado fue un ejemplo del poder de los trabajadores.
El 22 de junio de 1941, el ejercito nazi – el ejercito mas poderoso jamás montado – invadió la Unión Soviética. Los nazis y sus aliados europeos rápidamente rodearon Leningrado. Esta ciudad de tres millones fue bloqueada del resto de la Unión Soviética.
Hitler ordeno que la ciudad de Leningrado y toda su población fuera destruida. 900 días duro sitiada la ciudad. Con un resultado de un millón de muertos y dos millones damnificados – mucho mas que las muertes por parte de EE.UU. y Bretaña, durante toda la guerra.
Hitler juro destruir Leningrado porque era el centro de la revolución bolchevique. Fue nombrada Leningrado en honor a Lenin, el líder del movimiento comunista mundial. Hitler pensó que la destrucción de Leningrado no solo seria una gran victoria militar, sino una gran victoria psicológica. Los nazis creían que la destrucción de la ciudad y sus habitantes, seria un duro golpe del cual los Soviéticos no se podrían reponer.
Al principio, los nazis amasaron una fuerza militar masiva contra los defensores de Leningrado. Los bombardeos eran acompañados de ataques con tanques y tropas. Por dos años y medio hubo ataques aéreos y los cañones de los nazis bombardeaban cada bloque de la ciudad.
Pero los trabajadores de Leningrado lucharon siempre. A pesar de la hambruna y la enorme destrucción, continuaron luchando con mas ahínco. ¡Leningrado jamás cayo! No como Paris, Ámsterdam y otras ciudades europeas. Sin embargo, no había manera de que los suministros llegaran a la ciudad y muy poca oportunidad de evacuar a los niños, los ancianos y los enfermos. Fue entonces que el liderato del Partido Comunista envió a algunos de sus altos lideres a fortalecer las filas. Un camino fue construido sobre el lago Ladoga que estaba congelado. La moral aumento. A pesar de tan desesperada situación, mas de un millón de niños y ancianos fueron evacuados. Y los suministros proveídos, aun con temperaturas bajo cero. ¡Nada los paraba!
Lo que historiadores y documentadores anticomunistas omiten – es que las ideas y liderato comunista puede ganar a trabajadores a heroísmos sin precedentes. Los trabajadores de Leningrado se deshicieron de sus ideas y acciones capitalistas. Para derrotar a los nazis, era esencial el estilo de vida y de lucha comunista. Todos trabajaban sin compensación material. Todos tenían que compartir, para que las tropas al frente tuvieran suficiente alimento para seguir luchando contra los feroces ataques alemanes. El Partido Comunista se aseguro que todos tomaran parte en la toma de decisiones. La política era primaria. Así como Hitler demando la destrucción de Leningrado, el Partico Comunista, dirigido por Stalin, le pidió a Leningrado no rendirse.
El Partido Comunista comenzó a organizar pequeños vuelos para suplir suministros. Poco después, el Ejercito Rojo organizo comitivas de camiones para transportar suministros a través del lago Ladoga. A pesar de los constantes bombardeos y bajas de choferes, estas comitivas siguieron supliendo suministros. Los choferes continuaron yendo y viniendo bajo las peores condiciones, muchas veces sin dormir durante varios días.
Conforme el lago se deshelaba, los choferes continuaban viajando en el. El hielo se convirtió en agua que les llegaba a los tapacubos. Pero los choferes, con el riesgo de ahogarse continuaron sus viajes – algunos se ahogaron – pero seguían viajando. Su esfuerzo es un reflejo del heroísmo de los habitantes y las tropas que defendían la ciudad.
Poco a poco sus esfuerzos empezaron a dar fruto. Se logro romper el cerco de acero con el que los nazis y sus aliados habían cercado a Leningrado. Entonces el Partido ordeno crear una línea entre Moscú y Leningrado. Los trenes comenzaron a salir, muchas veces a unas cuantas yardas de los emplazamientos nazis. Los trenes continuaron rodando a pesar de la lluvia de bombardeos y a pesar de las grandes bajas al personal de los trenes.
Al fin, el Ejercito Rojo era lo suficientemente fuerte para lanzar un masivo contra-ataque. Hicieron lo “imposible”, rompiendo el cerco de acero nazi y derrotando las fuerzas fascistas. ¡Leningrado fue liberado! La determinación de comunistas obreros triunfó sobre los “superhombres” nazis.
Para cuando la toma termino, casi todos los niños habían sido evacuados de Leningrado. Entonces, los niños regresaron. Vivian el futuro de una ciudad que había sido declarada muerta.
La principal lección de Leningrado, Moscú, y Stalingrado, es que cuando estamos armados con ideas y liderato comunista, la clase trabajadora es invencible. No importa lo fuerte que los patrones aparentan ser, nosotros, la clase trabajadora, somos mas fuertes – siempre que actuemos con ideas comunistas. Los trabajadores alrededor del mundo son como los trabajadores de Leningrado. Con ideas revolucionarias, bajo el liderato de comunistas revolucionarios, los trabajadores también pueden lograr “milagros”. Con la amenaza de una guerra mundial entre los imperialistas de EE.UU., China, Rusia, y sus aliados capitalistas, los trabajadores del mundo debemos unirnos para convertir estas guerras de lucro en una guerra de clases mundial por el poder obrero. Eso es el comunismo. ¡Únetenos!
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La revolución comunista: el antídoto contra la crisis capitalista
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- 06 Noviembre 2021 249 visitas
28 de octubre, WASHINGTON DC—“No lo sé, pero me han dicho, ¡los bolsillos de las farmacéuticas están llenos de oro!” Las mentiras y los trucos no se dividirán, la humanidad está unida”; “14 mil millones de dosis AHORA”; “No más codicia farmacéutica, las vacunas globales son lo que necesitamos” y “¡Rompe las patentes!” Estos cánticos resonaron cuando 100 personas marcharon hacia el Edificio de la Oficina Ejecutiva cerca de la Casa Blanca para exigir que la administración liberal de Biden ponga fin al control de las patentes de vacunas por parte de la industria farmacéutica.
El carácter multinacional y multirracial de la manifestación demostró el valor y la necesidad del internacionalismo y la unidad de la clase trabajadora. La devastadora propagación mundial de COVID-19 ha perjudicado más a los trabajadores de acuerdo con la naturaleza racista, sexista e imperialista del propio capitalismo. El Partido Laboral Progresista comunista revolucionario representó esta política en el mitin de hoy, agregando cánticos que fueron recogidos como, “Así es la SOLIDARIDAD”.
Después de la manifestación en el centro, 30 trabajadores y PLPistas marcharon hacia la casa de Jeffrey Zeintz, quien dirige el Equipo de Respuesta COVID de Biden. Se negó a recibirnos, así que acampamos toda la noche fuera de su casa, y a las 6 de la mañana tocamos el despertador y tuvimos una manifestación con megáfono para “despertarlo” a la necesidad de vacunas mundiales.
¡Equidad de vacunas AHORA!
En vísperas de las reuniones del G20, activistas del grupo de reforma “La justicia es global” se unieron a trabajadores de salud pública, incluidos Public Health Awakened (PHA), estudiantes de medicina de la Universidad de Rutgers, miembros del PLP y varios otros grupos para exigir que la administración de Biden haga que la equidad de las vacunas sea una realidad en todo el mundo.
Pidieron a los EE. UU. que exijan a los países del G20 que apoyen la exención de los ADPIC, que liberaría las patentes de las vacunas de ARNm Moderna y Pfizer en todos los países. Es necesario proporcionar recursos a los países para que produzcan ellos mismos las vacunas de ARNm para garantizar que las personas de todo el mundo puedan vacunarse.
El impulso capitalista por obtener la máxima ganancia evita que el sistema capitalista resuelva la epidemia global de COVID-19, y mucho menos que aborde la desigualdad con la que el SARS-CoV-2 ha afectado a los trabajadores en todo el mundo. El impulso por las vacunas ilustra nuevamente cómo solo reemplazar el sistema de ganancias con el comunismo global puede satisfacer las necesidades globales de nuestra clase. Los miembros del PLP llevaron este mensaje a esta manifestación vendiendo DESAFÍO, entablando discusiones extensas con otros participantes y estableciendo contactos con varios de los activistas presentes.
“Tenemos las herramientas, pero no la política”
Los científicos han explicado con un razonamiento basado en la evidencia que vacunar a toda la clase trabajadora puede detener la propagación del COVID-19, incluidas sus variantes, y disminuir el riesgo de nuevas variantes que podrían no responder a las vacunas y los tratamientos emergentes. Como señalaron los oradores, tenemos las herramientas, pero no la política, para poner fin a esta pandemia.
Un punto culminante de la manifestación fue cuando los trabajadores de salud pública de la PHA hablaron enfáticamente sobre la política actual como un fracaso de la salud pública. Estos jóvenes profesionales se organizaron para este evento en cada paso de la planificación. Los miembros del PLP se han reunido regularmente con la PHA cada dos semanas durante el año pasado y han presionado para que haya más militancia en el grupo. Estamos entusiasmados con su liderazgo en este evento y esperamos continuar la lucha contra el capitalismo y el racismo.
El comunismo derrotará a los virus más grandes: imperialismo y racismo
Los grupos reformistas que organizaron el evento canalizaron la ira y la audacia al atacar tanto a la administración Biden como a la codicia de la industria farmacéutica. Sin embargo, no lograron atacar al capitalismo, conectar el capitalismo con el racismo y el imperialismo ni ofrecer soluciones reales.
Los trabajadores de todo el mundo están sufriendo de manera grotesca por esta pandemia y muchas otras condiciones sociales y de salud agravadas por la pandemia. La victoria en esta lucha significa romper con los políticos en el Congreso y organizarse para una revolución comunista de masas internacional para destruir el capitalismo. Sin esta perspectiva, terminamos cayendo infructuosamente en la trampa de varias facciones de capitalistas viciosos y sus políticos que dirigen la sociedad.
Aplastar las fronteras de las vacunas racistas y únete al PLP
Mientras tanto, los capitalistas han vinculado la vacuna a las ganancias al limitar quién se vacuna. India, por ejemplo, es el mayor productor de vacunas del mundo, pero las exporta a los más grandes imperialistas, a pesar de las grandes promesas del programa COVAX de la ONU. Hacer que la vacuna esté disponible de forma gratuita en los EE. UU. mientras se la niega efectivamente al resto del mundo es una receta para un mayor nacionalismo y extiende aún más la arrogancia racista del imperialismo estadounidense. Mientras tengamos capitalismo, las vacunas se convertirán en una herramienta más en la rivalidad entre los imperialistas, ya que Rusia, China y Estados Unidos las usan para perseguir sus propias alianzas en una preparación para la Tercera Guerra Mundial en lugar de satisfacer las necesidades de los trabajadores.
EL CAPITALISMO ES EL VIRUS. EL COMUNISMO ES LA CURA.
¡Los jefes vuelven a jugar con nuestras vidas! Luchamos para construir un PLP revolucionario internacional que pueda romper todas las fronteras y abolir el dinero y hacer que la vacuna esté disponible gratuitamente para todos. Si bien protestar contra los idiotas de Biden como Zeintz a las 6 de la mañana es un buen comienzo, la urgencia de esta lucha global exige un tipo diferente de llamada de atención: ¡un llamado a unirse al PLP y barrer al capitalismo fuera del poder con la revolución comunista! ¡ÚNETE A NOSOTROS!